Entrevista a Beatriz Corredor - PSOE(Ex-Ministra de Vivienda)
"Estamos por tanto en un momento decisivo para el PSOE y para España "
Entrevista a Jose Antonio Rodríguez - PSOE(Alcalde de Jun)
"El impacto de la comunicación 2.0 ha acabado con aquellos líderes a los que todo el mundo seguía ciegamente "
Entrevista a Toni Cantó - UPyDValencia
"Yo estoy a favor de que cada uno pueda decidir la forma en que quiere abandonar esta vida "
Entrevista a Lola García-Ajofrín, Redactora Jefa del Periódico Escuela
"Tenemos un sistema educativo 1.0 para una sociedad 2.0 camino del tres "
Entrevista a Marivi Romero - Concejala del PPOPULAR Málaga
"Javier Arenas la única persona que puede sacar a Andalucía del agujero donde el PSOE nos ha metido "
Entrevista a Luis Salvador - Senador (PSOE)
"La reforma del Senado: "ahora parece ser que al PP no le interesa" "
Entrevista a Albert Rivera - Ciudadanos
"UPyD nos parecía y nos sigue pareciendo el partido con el que tenemos más cosas en común "
¿Por qué los políticos no entienden el 2.0?
Se me ocurrió agregar a mi twitter, @macintas, a algunos/as políticos/as de las diferentes campañas e inquietudes políticas.
Entrevista a Elena Valenciano - Directora de campaña PSOE
"Si la gran idea de Rajoy para salvar a España es adelantar las elecciones es que no tiene ninguna "
Entrevista a Daniel Ureña - Mas Consulting
"A Rubalcaba y Rajoy: "Les recomendaría a los dos que hagan una campaña limpia, basada en propuestas, no en ataques o apelaciones al miedo" "
Entrevista a Rosa Díez - Portavoz de UPyD
"La sociedad tiene un papel de control sobre los partidos políticos "
Entrevista a Cristina Cifuentes - VicePresidenta 1ª de la Asamblea de Madrid
"Estoy convencida que Mariano Rajoy va a ganar, estoy segura"
Entrevista a Reyes Montiel - Presidenta EQUO
"El reto principal de EQUO es construir una herramienta eficaz para la participación política ciudadana en el s. XXI"
Edad Legal
Aunque el debate pueda parecer caduco después de las elecciones europeas, me voy a permitir la licencia de exponer la nueva situación que se ha planteado por parte de varias corrientes sociales y políticas en referencia a la edad legal (18 o 16 años).
martes, 7 de febrero de 2012
El debate en el PSOE
martes, 31 de enero de 2012
I HAVE A DREAM
por Javier Bernad (@javierbernad) 31/01/12
Igual no has oído nunca el famoso discurso de Martin Luther King de 1963, I Have a Dream, aunque seguro que lo conoces. King era un activista en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, en una época en la que no todo el mundo podía usar los mismos lavabos públicos. En agosto de ese año, habló durante 15 minutos en una manifestación en Washington DC, la “Great March on Washington”. Si no lo has oído entero, te lo recomiendo en esta mes del aniversario de su nacimiento:
Es una pieza de oratoria conmovedora. Se ha mencionado tantas veces su estrofa principal, que ya no le llama la atención a nadie. Pero si te sientas a verlo te choca el contraste de aquella época con la actual, y se te hacen realidad mil películas que has visto sobre el tema.
King era un grandísimo orador. En este discurso hace tres cosas muy pero que muy bien, además de tener un contenido sencillo y bien estructurado.
1. Incluye las pausas de manera magistral. Es muy fácil seguir su ritmo. Fíjate cómo no se atropella y cómo mastica cada palabra que dice. No le sobra ni una.
2. Utiliza la repetición de frases para acentuar los puntos que quiere resaltar, un recurso clásico de los predicadores, como lo era él. Desde 01.05: “one hundred years later”; desde 04.12: “now is the time”; desde 07.30: “we cannot be satisfied”; desde 12.30: “with this faith”; desde 13.30: “let freedom reign”; y por supuesto, desde 10.10: “I have a dream”.
También repite tres palabras clave que sintetizan el mensaje: freedom, free, o liberty, 25 veces. Justice, nueve veces. Negro, 13 veces.
3. Preparación. No puedes hacer un discurso así de encendido si no te lo has preparado durante muchas, muchas horas. Incluso teniendo en cuenta que era predicador y que estaba habituado a presentar, creo que no le echó menos de 100 horas de ensayos.
El discurso tiene dos partes diferenciadas no solo por el contenido, sino por cómo las presenta. En la primera, habla de lo mal que lo pasan los negros y de la contradicción de vivir así en un país donde todo es abundancia, y donde se luchó en la guerra civil por conseguir esos derechos que no tienen aún. Esta parte la lee, incluso no demasiado bien. En lugar de mirar al público cuando habla, con frecuencia sigue hablando al bajar la cabeza para leer. Sus variaciones de tono y volumen hacen que no parezca que lee, pero lo hace.
En el minuto 10.13, levanta la vista del papel y desde entonces parece un mago invencible orquestando una tormenta en el océano. Su voz sube de volumen, se acelera y juega con el ritmo como si fuera las olas. Esta parte es la que ha hecho que pasara a la historia, King y el discurso.
Si es la primera vez que lo ves entero, y no lloras, es que no tienes corazón…
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Frases entrecortadas
por Javier Bernad (@javierbernad) 29/12/11
Una cosa destaca sobre todas en su oratoria: sus frases entrecortadas. Seguro que te habrás fijado, pero lo puedes comprobar aquí, al principio de la intervención:
“…que ha sufrido
un fuerte
deterioro
en su respaldo
popular”
Parece que está recitando un soneto que no rima. Imagino que lo hará así porque se ve a sí mismo como más sofisticado, considerando las palabras una a una como si estuviera componiendo una nueva Constitución. Si quieres hablar realmente despacio, lo suyo es entrecortar el discurso en frases, no en palabras. La mente del español medio es lo suficientemente rápida como para entender unas cuantas frases seguidas, siempre que no estés hablando de la física de los agujeros negros. De hecho, si alguna vez lees un discurso, dividirlo en frases funciona bien y te permite no tenerlo que memorizar.
¿Qué es lo que piensa la audiencia cuando le entrecortas las frases en segmentos de palabras sin tener nada que ver con la puntuación?
1. Que eres lerdo y no sabes hilar una frase de 10 palabras. De otro modo, ¿por qué le puede costar tanto a este señor decir una frase seguida sin parar, como si le estuviera dando un huracán en la boca? Igual es que en su clase en el colegio había un serio problema de disciplina y no paraban de hablar, con lo que había que buscar el hueco entre el vocerío cuando presentaba su trabajo de geografía.
2. Que les estás aburriendo. Si hablas tan despacio vas a tener el mismo éxito de taquilla que el cine francés. Como decía Woody Allen, es tan emocionante como ver crecer una flor.
3. Que eres un pretencioso. Te las quieres dar de sofisticado y acaricias las palabras como si cada una fuera una joya de la oratoria a no olvidar. Pero los genios precisamente hablan a borbotones por lo general. Mira a Orson Welles, Richard Feynman, o Salvador Dalí.
4. Que igual piensas que son tontos y no pueden entender las frases de más de tres palabras. Así que les ayudas con un ritmo más lento, para que los pobrecillos puedan entender tu elevado discurso. Claro que el efecto es el contrario. Cuando te quieres hacer el importante, el público te ve exactamente al revés. Si hablas de tu coche nuevo antes de que lo vean, probablemente te tachen de fatuo. Si lo ven y no les has hablado de ello, alabarán tu discreción.
5. Que no tienes ni idea de qué decir y te lo estás inventando sobre la marcha, así que vas muy despacio para que te dé tiempo a inventar el siguiente sinsentido. Es muy posible que, en ocasiones, este fuera el caso del ex presidente del gobierno. La improvisación requiere pescar en la memoria a largo plazo conceptos, que puedes también mezclar con solo una apariencia de orden. Si los sueltas muy despacio parece que lo que estás contando es realmente profundo y difícil de entender.
Si te toca improvisar un discurso, o hablar de algo sofisticado, simplemente sé coloquial. Habla como hablarías con tus amigos en el bar. No pretendas hacerte el importante con frases entrecortadas, porque te van a pillar. Puedes hablar despacio para remarcar un punto, pero no cortes todas las frases. Después de ocho años de oratoria presidencial, te clasificarían enseguida.
viernes, 8 de febrero de 2008
La batalla electoral de oratoria 5: Chaves contra Mato
Las encuestas cada vez ofrecen resultados más claros sobre quién va a ganar las elecciones del próximo domingo, pero nuestra batalla electoral de oratoria continua sin un claro ganador.
Manuel Chaves es el actual ministro de administración pública, y Ana Mato suena como candidata a ese puesto en un posible gobierno del PP. ¿Quién habla mejor en público?
Manuel Chaves tiene una carrera política que le ha dado infinidad de oportunidades de practicar hablando en público, y se nota. Le han enseñado por ejemplo a hacer el signo de la pagoda, que transmite poder y dominio (03.42) al juntar las manos. También le han enseñado a modular la voz de maravilla, con un uso magistral de las variaciones de tono (03.01, 03.21), volumen (06.26, 07.03), y velocidad (06.48). Las manos las utiliza para aumentar su expresividad, aunque a veces señala con el índice, en un toque dictatorial que sobra (06.15). Se agarra en ocasiones al atril (03.52); fíjate en la diferencia de apariencia cuando gesticula alejado del atril (05.58).
Lo que claramente mejoraría su expresión es la postura. Cuando se le ve de cuerpo entero apoya el peso más en una cadera (03.02, 05.23), lo que transmite dejadez o que no le interesa demasiado el público.
Ana Mato aparece bien plantada detrás del atril. También cambia el peso de cadera de vez en cuando (00.05). Saca un cartel que mantiene en la mano durante la grabación. Podría haberlo evitado y simplemente señalar una proyección detrás de ella, lo que le habría permitido seguir usando las dos manos para hablar. Probablemente pensara que era más efectivo mantenerlo en la mano, pero lo que consigue es despistar y dar una impresión chapucera, porque lo sujeta como si pesara mucho, ladeándolo.
Usa la frase “empieza el cambio” repetidamente, en un recurso que funciona con dos o tres repeticiones, pero que aburre después de unas cuantas. Su voz es monótona, sin casi variaciones destacables. Tampoco se expresa con la sonrisa o la mirada, fijando la vista en el centro de la sala sin casi moverla. Fíjate en cómo dice “esperanza” o “ilusionante” (01.15, 01.17), parece que está hablando de algún desastre. Para transmitir convencimiento en lo que dice, necesita aumentar su entusiasmo al menos un 25%.
Esta batalla de oratoria la gana claramente Manuel Chaves. Pero, ¿qué habría pasado si Ana Mato llevara 19 años presidiendo una comunidad autónoma? Va a haber que darle otra oportunidad…
jueves, 7 de febrero de 2008
Articulos de Javier Bernard - Oratoria
miércoles, 6 de febrero de 2008
Articulos de Javier Bernard - Oratoria
Cristóbal Montoro es el coordinador del área de Economía del PP, y ya ha sido ministro de Hacienda, así que es probable que fuera el ministro de Hacienda en un posible gobierno del PP tras las elecciones. Joaquín Almunia es Vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario Europeo de Competencia, y su nombre ha sonado para el cargo en un posible gobierno del PSOE. Aunque nunca se sabe lo que se cuece por dentro en los partidos, vamos a suponer que los dos son los candidatos para el puesto por cada uno de los dos partidos.
Cristóbal Montoro transmite confianza. Convence con su aspecto serio de profesor, con gafas rectangulares y poca expresión en la cara, sin cabida para dispersiones sobre el tema ni para sonrisas. Va al grano, y su lenguaje es didáctico. Su discurso es estructurado y claro. Si no sabes de economía, da gusto escuchar al menos el contenido.
Pero falla en muchas áreas de estilo. Por ejemplo, dice “eeeh” sin parar. En la intervención 1 en 00.11, 00.26, 00.33, 00.37, 00.45, 00.50, 01.03, etc. En la intervención 2 en 00.29, 00.33, 00.51, 00.58, etc. No pasan 15 segundos sin que incluya un relleno vocal. El efecto es que transmite mucho menos poder del que tiene. Si eres capaz de permanecer en silencio ese segundo en el que metes el relleno, no despistas a la audiencia y consigues involucrarla más en el contenido.
Cristóbal Montoro 1
En la intervención 1 mira a derecha e izquierda continuamente, sin fijar la mirada en nadie. Probablemente no se sintiera cómodo durante esa presentación, porque en la intervención 2 sí que fija la mirada en parte de la audiencia. Sin embargo, desdeña a su parte derecha en favor de la izquierda.
Cristóbal Montoro 2
Las manos agarran el atril, lo que restringe su capacidad de expresión aún más. Puedes ver la diferencia frente a los momentos en los que las usa (intervención 1: 00.29, 00.34, 00.55, 01.10, 01.20; intervención 2: 00.12, 00.18, 0038, 00.57) Aparece mucho más comunicativo cuando suelta el atril.
Su tono es monótono, no como el de un oremus pero muy lejos de un locutor vendiendo de madrugada en la teletienda. Su voz es profunda y convincente, y con algo de modulación mejoraría muchas millas. Va algo rápido e introduce pocas pausas, contribuyendo a la sensación de ducha de información que consigue con los rellenos vocales.
Joaquín Almunia tiene una capacidad asombrosa de mantener la sonrisa. Es un gesto algo torcido de abajo arriba de derecha a izquierda. Se nota mucho más en la intervención 1. Está hablando de la crisis griega, pero parece que habla de su verano en el chiringuito de la playa con los amigos. Consigue caerte simpático, aunque después de reflexionar sobre su charla probablemente tengas ganas de haberle preguntado de qué se sonreía. En dos ocasiones casi se ríe (01.00, 01.20) su mensaje es optimista (todos podemos arreglar el problema juntos), así que asumo que no es un tic y que si estuviera muy triste no sonreiría. La expresión de la cara es muy buena, mira como habla con la frente y los ojos en 01.09.
Joaquín Almunia 1
Las variaciones de tono, volumen y velocidad añaden interés al discurso (tono: 00.19, 00.28; velocidad: 00.53, aunque a veces no vocaliza bien; volumen: 00.15, 00.25, 00.44, 01.10, 01.39) casi no utiliza las manos para expresarse. En 00.30 por ejemplo usa una y se nota claramente la diferencia.
La intervención 2 es leída, menos al final de la grabación. No hay casi nadie en la sala, así que probablemente no estuviera muy motivado para hacerlo sin leer. Se atora en 01.27 y 01.38, igual quiso matar a algún ayudante escritor después del discurso. Hace pausas continuamente, y mira al público levantando la vista del papel. La verdad es que lee muy bien. Después brilla cuando le hacen preguntas (03.30), cuando muestra el mismo desparpajo que en la intervención 1, respondiendo despacio y con su sonrisa transversal.
Joaquín Almunia 2
Este duelo lo gana claramente Joaquín Almunia. Pero Cristóbal Montoro tiene un potencial enorme: lo que hay que corregir de su oratoria tiene que ver con el estilo, que es lo más sencillo de conseguir. Lo difícil es saber de economía…
martes, 5 de febrero de 2008
Articulos de Javier Bernard
La batalla electoral de oratoria 2: Esperanza Aguirre vs Elena Valenciano
por Javier Bernad (@javierbernad) 09/09/11
Esperanza Aguirre parece que ha dejado ver su interés por la cartera de Exteriores en un posible gobierno del PP. No es de extrañar, habla muy bien inglés y sabe estar en cualquier entorno, como demuestra su carrera política. Por su parte, Elena Valenciano es la secretaria de política internacional del PSOE, así que es probable que fuera ministra de Exteriores en un posible gobierno de Rubalcaba.
¿Qué tal lo hacen hablando en público?
Elena Valenciano hace algo muy bien: parece que está en un telediario. Como presentadora de informativos sería fantástica. Las dos intervenciones que analizamos están bien preparadas. Lee pero no línea a línea, casi como si lo hiciera desde un autocue. Fíjate por ejemplo en el final de la intervención 1, en 02.52. Termina igual que si estuviera dando paso al vídeo de la noticia. Lo malo es que le quita toda naturalidad a lo que dice. Su tono es algo monótono, incluso cuando remarca algún punto con la expresión de la cara y asintiendo con la cabeza, cosa que hace muy bien (en intervención 2: 00.45, 01.00, 01.42).
Imagina que dice lo de tres culpables y un inocente (intervención 1: 01.07) con otro tono. Tendría a la audiencia agarrada completamente, porque el mensaje es muy impactante y la construcción es original. Daría hasta para hacer una película. A veces lo hace bien, cambiando el tono por ejemplo en la intervención 1: 01.49, o en la intervención 2: 00.17. También varía el volumen en ésta en 01.42. Pero es muy poco, y la audiencia se duerme. Maneja bien la mirada cuando está frente a varias cámaras, como en la intervención 2, alternando entre todas y fijando la vista unos segundos en cada una.
Otra cosa que cambiaría es su postura en el atril. Cuando empieza a hablar en la intervención 1 está reclinada en él como en la barra de un bar. Pierde la oportunidad de comunicar más autoridad con una postura erguida y bien plantada sobre los dos pies.
Y definitivamente haría algo con su peinado, que resulta atractivo por lo natural, pero que se le cae sobre la cara continuamente, lo que le lleva a recolocárselo sin parar. Al final, estás más atento a su pelo cayendo sobre el ojo derecho que a lo que dice.
Aparte del pelo, su apariencia está muy cuidada, con colores poderosos como el gris oscuro, y el blanco (para ellas).
Esperanza Aguirre, por el contrario, maneja la inflexión de la voz a la perfección. Échale un ojo a la intervención 2, desde 00.10 hasta 00.28. Este tramo es una joya si quieres aprender a variar el tono, el volumen, y la velocidad para hacer un discurso interesante. Lo incluye todo en 15 segundos. Podría exagerar más el volumen, por ejemplo, pero no sería natural.
Mira cómo lo cambia también la inflexión en la intervención 1, variando el tono de agudo (00.52, 01.30, 02.10) a grave (02.09, 02.24), variando el volumen arriba (02.12), y abajo (00.46, 01.04, 01.18), y alternando la velocidad de más rápido (02.22) a más lento (01.15, 03.05).
Sujeta sus notas con una mano (intervención 1), usando la otra para gesticular. Aunque a veces emplea las dos para agarrar su cuaderno, lo que le resta expresividad (01.39). Antes de agarrar sus notas, usa el gesto de la pagoda, uniendo las manos solo por las puntas de los dedos, un gesto que transmite poder (00.06, 00.25). Muchos políticos lo utilizan – es casi seguro que se lo han enseñado, es un truco del sector, igual que los chatarreros gritan y los vigilantes de seguridad te llaman “caballero”.
Su apariencia es excelente, con colores poderosos para las mujeres como el morado o el negro, este último traje con un floripondio que dirige la atención sobre el rostro.
Si tuviera que cambiar algo en Esperanza Aguirre sería la dicción. En demasiadas ocasiones pronuncia permitiéndose ese deje de madrileña castiza que le quita autoridad: “ciudanos” (00.17, 00.35), “publiciá” (01.03), “trahporte” (01.10), “euroh” (02.42). También incluye algún relleno vocal, “eeeh”, en 00.24, 01.23, y 03.27.
Me parece que la ganadora de este envite imaginario es claramente Esperanza Aguirre. Sería muy interesante verlas debatiendo en la realidad, igual si ambas superan sus limitaciones de oratoria no estaría tan claro quién iba a ganar.
lunes, 4 de febrero de 2008
Artículos Javier Bernard
La batalla electoral de oratoria 1: Rajoy vs Rubalcaba
por Javier Bernad (@javierbernad) 05/09/11
Las elecciones se deciden en las urnas sí, pero las urnas las deciden sobre todo la comunicación de la que son capaces los candidatos. Siempre que hablemos de los grandes partidos, claro, y que la situación no esté tan desequilibrada como ahora, cuando todos sabemos quién va a ganar aunque el otro partido tuviera a George Clooney de candidato a presidente del gobierno. Pero piensa en una situación comola de los primeros 90, cuando Clinton ganó a Bush padre. Bush no había hecho nada realmente mal, pero Clinton le daba mil vueltas en capacidad de comunicación. O en Nixon versus Kennedy, cuando este se lo comió con patatas. Más cercano, compara el carisma hablando de Felipe González frente a Manuel Fraga en 1982.
Así que aquí vamos a debatir la batalla electoral oral: ¿quién gana hablando en público? Empezamos por los jefes, Rajoy frente a Rubalcaba.
Para analizarlos les damos dos oportunidades, una en un entorno formal como el Congreso, y otra en uno más relajado, como una rueda de prensa.
Rajoy está mucho más suelto en una rueda de prensa, casi siempre. Se le da bien improvisar. En el Congreso suele leer demasiado sus notas, y su inflexión vocal es más mitinera. ¿Qué hace muy bien? Demuestra una seguridad a prueba de dardos oratorios, y estructura muy bien su discurso. Por ejemplo en esta intervención en rueda de prensa, organiza su intervención con la modalidad de comparación (hasta 00.38) y contraste (desde entonces): compara lo que hace su adversario, y contrasta con lo que él piensa.
En el Congreso, a pesar de estar más encorsetado por su discurso preparado, su tono es más ameno que en la rueda de prensa, donde parece que no cambia de timbre. Mira cómo varía el tono en el Congreso por ejemplo en 00.35. Sin embargo en el otro escenario se arranca y no para, manteniendo el mando de agudos y graves justo en el medio, como cuando tienes un ecualizador estropeado en el coche. Sí que usa bien el ritmo, ralentizando de vez en cuando (01.18 en la rueda de prensa, 01.54 en el Congreso) e introduciendo pausas para resaltar puntos clave.
Rajoy sonríe muy poco. Le vendría bien echarse unas cuantas sonrisas, para compensar la seriedad que transmite con su barba, porque además él es una persona afable. Y casi no altera la expresión de la cara, fíjate en lo diferente que aparece cuando lo hace: 01.13 en la rueda de prensa.
Lo más llamativo de Rajoy es su movimiento de manos. Solo en contadas ocasiones utiliza las dos manos a la vez para gesticular. El resto del tiempo, mueve solo una de ellas, utilizándola como un martillo golpeando de arriba abajo. Está remarcando sus puntos, pero la impresión al hacerlo con tanta frecuencia es la de estar viendo a un profesor enfadado, lo que tampoco le viene muy bien para comunicar cercanía (en el Congreso: 00.28, 00.40, 00.57, 01.16, 01.22, etc; en la rueda de prensa: 00., 01.18). Y después de la quinta vez que lo hace, pasa de ser profesor enfadado a profesor pesado. Cuando usa las dos manos, la percepción es diferente: explicar frente a imponer. Por ejemplo, en 02.14 en el Congreso, o en 00.31 en la rueda de prensa.
Rajoy mira al tuntún en el Congreso. A todos y a nadie, sin fijar la vista más de un par de segundos en ningún área de la sala. Si no fijas la mirada en las personas, te va a costar mucho más transmitir que te gustan y que estás convencido de tu mensaje. Sin embargo, en la rueda de prensa lo hace muy bien. Mira al periodista que le hace la pregunta, pero también al resto sin excluirles de la respuesta.
El vestuario elegido para la ponencia del Congreso tal vez no sea el mejor para transmitir autoridad. Los colores pastel son adecuados para entornos relajados, como una merendola en el campo, pero no para decir que quieres ser el próximo presidente del gobierno (incluso aunque el traje sea color azul banquillo del gobierno). Compara su apariencia entonces con la de esta intervención,
donde usa colores oscuros, o esta, incluso sin corbata:
Rubalcaba es un hacha de la oratoria afilada. Siempre tiene una respuesta precisa para sacar de quicio a su adversario, aunque también puede deambular por su intervención. En el Congreso, aunque no habla desde la tribuna, exhibe una sonrisa cautivadora de niño malo en 00.22, y su expresión facial es amena, utilizando la frente con profusión por ejemplo en 01.30. En la rueda de prensa también sonríe, 00.04, 00.48. Incluso hablando de un tema serio, casi siempre hay lugar para decir con la sonrisa que eres alguien cercano. Aunque solo sea para transmitir condolencia, u optimismo en un entorno de preocupación.
Además, domina la expresión oral controlando bien los botones del ritmo y el tono. Maneja muy bien las pausas, por ejemplo en la rueda de prensa en 00.44, 00.15, y 00.42. Es entretenido escuchar su voz, seguramente es un contertulio muy ameno para una sobremesa. En su respuesta en el Congreso estructura bien su discurso, basando su intervención en datos.
Como Rajoy, no mira a nadie en la rueda de prensa. En el Congreso mira a la persona a la que está respondiendo, en lugar de dirigirse también al resto de la cámara, lo que ayudaría a involucrarles a su favor. De vez en cuando mira al suelo cuando está pensando en lo siguiente que va a decir, lo que tampoco ayuda trasmitir seguridad.
Lo peor de Rubalcaba hablando en público es el uso de las manos. Tiene el tic de agarrarse los dedos de la mano contraria a la altura del ombligo. Esto dice dos cosas: que no se siente del todo seguro porque está protegiéndose de algo, tapándose el torso, o que nos está contando una trola porque está descargando su tensión a través de las manos. De cualquier modo, es mucho mejor dejar que las manos hablen sin impedimentos, como hace por ejemplo en la rueda de prensa en 00.19, 00.32, o 01.21, o en el Congreso en 01.01 y 01.44.
Rubalcaba tiene otro tic que seguro has detectado alguna vez. Pestañea con mucha frecuencia, y cuando está nervioso más todavía. Normalmente pestañeamos de seis a ocho veces por minuto, excepto cuando estamos bajo presión. Como por ejemplo cuando estamos mintiendo. Aunque no esté mintiendo, la audiencia tiende a interpretarlo así, lo que no le viene nada bien a su fama de Maquiavelo.
En entusiasmo, Rajoy está claramente por delante. Pero ninguno de los dos habla como para encender a las masas. No les vendría mal una charla con Gadafi, o con cualquier otro dictador que lleve unos años en el puesto, para aprender un par de trucos para enfervorizar.
¿Quién gana esta batalla de oratoria? Tú decides. A mí me parece que Rubalcaba está unos cuantos puntos por delante, pero no creo que le valga de mucho en la otra batalla, tal como están las cosas.



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