Manuel J. Enciso RipollDtor Escuela Formación Sociopolítica Juan Luis Vives
www.manuelenciso.com
Valencia
Temática: Opinión política.
DVM y DDS. Licenciado en Veterinaria y Odontología. Master en Oncología Molecular CNIO y Gestión Sanitaria UCV
Indignados frente a INDIGNANTES
Cuanto trabajo cuesta movilizar a la gente. En España, son clásicas las movilizaciones sindicales, por las Huelgas Generales. Son menos habituales, pero las hemos visto, manifestaciones a favor de la vida y la familia, o en contra del terrorismo. Estas últimas, multitudinarias, millonarias, pero de resultados inciertos, y nulas consecuencias en cambios de políticas gubernamentales.
Hace algunos meses ya, hemos padecido un movimiento nuevo. Nuevo en nuestro país. Los movimientos antisistema, han sido recurrentes en cada reunión del G8. Los hemos visto aparecer y desaparecer en grandes capitales mundiales. Destrozar mobiliario urbano, enfrentarse a los antidisturbios, lanzar un mensaje anarquista, y desaparecer.
El 15M, ha sido y sigue siendo (todavía hay remanentes, algunos amparados en universidades públicas o en grandes capitales) un movimiento antisistema. El sistema no va con ellos, no les gusta. Y pretenden manifestarse y movilizarse para cambiarlo. El cambio, no lo quieren desde las urnas, lo quieren desde las conciencias. Y para ello no dudan en saltarse la legalidad, las jornadas de reflexión, los procedimientos administrativos para poder manifestarse…
Mi preocupación es saber: ¿quién esta detrás? ¿qué pretende? Una vez sabido esto, saber: ¿cómo pretenden a largo plazo conseguir sus fines? Desde luego, tengo la certeza del cuándo volverán a actuar. En la antesala de las próximas elecciones generales.
Si repasamos las huelgas generales, las convocan los sindicatos frente a políticas de gobierno con las que no están de acuerdo. Las manifestaciones a favor de la familia o a favor de la vida, las convocan asociaciones cívicas, y ciudadanos de a pie que todavía mantienen atisbos de esperanza. Las manifestaciones en contra del terrorismo, ciudadanos responsables, asociaciones de familiares que sufren, han sufrido y seguirán sufriendo los asesinatos, las extorsiones, y las migraciones masivas de los territorios en los que los terroristas (que infunden y viven creando terror) campan a sus anchas.
Ahora bien, ¿quién convoca el 15M?. ¿Quién mueve los hilos de los “Indignados”? ¿Quién hace que aparezcan “por arte de magia” grupos de indignados que impiden desahucios? ¿Es el 15M, o son los “Indignados” un ente con cara, y unas personas físicas detrás? Nos hacen creer que no. Y que por eso, no solicitan por escrito el poder manifestarse. Nos hacen creer que esto funciona como un mero “pásalo”, usando tu móvil o twitter. Permitidme que lo dude, sin comentar nada más.
Y, ¿quién nos hace creer? ¿Quién sustenta la impersonalidad de estos movimientos? Desde luego, eso si tiene contestación. Los vendedores de noticias. Los medios de comunicación. El 15M, ha sido un movimiento de comunicación. Y sólo en la medida que ha tenido repercusión en los medios de comunicación, y sólo en la medida que la siga teniendo, seguirá existiendo.
La última pregunta que me hago, es ¿a quién beneficia? En las elecciones municipales y autonómicas, la repercusión parece haber sido mínima. Pero los partidos políticos (principales males contra los que los “Indignados” se manifiestan) los han tenido en cuenta. Les han hecho guiños, e incluso se han querido fotografiar con ellos. Veremos si en las próximas elecciones nacionales, en las que España se juega su futuro, y su presente, los antisistema (recuerdo que no están de acuerdo con los partidos políticos actuales, pero tampoco crean uno propio, y que los políticos actuales no les representan), tienen algo que decir. Seguro que los programas políticos reflejarán muchas de sus peticiones.
Yo lo único que pido es, que cumplan las reglas del juego, como los demás lo hacemos. Y si han de manifestarse, si han de ocupar plazas públicas, sin han de hacer ruido mediático, lo hagan dentro de la legalidad. Las “okupaciones” ilegales, los allanamientos de bancos, las presiones sobre el Congreso de los diputados los convierten en “Indignantes”, y a nosotros en INDIGNADOS.