Aunque el debate pueda parecer caduco después de las elecciones europeas, me voy a permitir la licencia de exponer la nueva situación que se ha planteado por parte de varias corrientes sociales y políticas en referencia a la edad legal (18 o 16 años) en los diferentes ámbitos de la vida.
El 2% de la población española, concretamente 919.465 personas según el padrón municipal de enero de 2008, tienen la edad de 16 y 17
años, sin concretar el porcentaje de cada cual. La mayoría de edad en España se sitúa en 18 años, aunque para algunos casos dicha mayoría se circunscribe a los 16 años, por ejemplo la mayoría de edad sanitaria que se sitúa en los 16 con la que cualquier persona mayor de esta edad años puede decidir sobre tratamientos que afecten a su cuerpo sin tener que recibir autorización paterna, exceptuando la participación en ensayos clínicos, tratamientos de reproducción asistida y el aborto. El matrimonio también está bajo el supuesto de los 16 años y una persona de esa edad puede casarse sin consentimiento paterno, incluso con la autorización de un juez lo puede hacer a los 14 años. Trabajar la jornada laboral completa y recibir un sueldo también está permitido con 16 años, operarse de cirugía estética, tener relaciones sexuales se permite desde los 13 años con adultos si son consentidas y cosas como la responsabilidad penal también empieza a los 16.
En resumen vivimos a dos velocidades entre los 16 y los 18, ya que al contrario de lo expuesto uno no puede hacer ciertas cosas si no cuenta con 18 años, por ejemplo votar, uno no puede votar si no tiene esa edad, uno no puede comprar tabaco, ni alcohol, no se puede abrir una cuenta bancaria, no se puede poner un piercing o gestionar ese dinero que gana trabajando desde los 16 años, no puede abortar pero sí ser madre, esté formada o no para educar a ese hijo, ya que según la ley se pueden tener relaciones sexuales desde los 13 años. El artículo 317 del Código civil determina que los padres puede emancipar a un hijo con el consentimiento de este, aunque no podrá comprar un casa para vivir solo, ni montar un negocio para poder trabajar aunque si pueda trabajar para otro, puede asistir a un juicio solo pero no podrá pagar a su abogado al no poder gestionar su propio patrimonio que puede ser haya pagado con el dinero que gana trabajando si sus padres hacen las pertinentes compras por él, ya que al ser menor de 18 años tampoco podrá comprar ni vender ningún activo mobiliario o inmobiliario.
Existe una corriente en algunos países que quiere rebajar la edad legal de los 18 a los 16 años, no a todos los efectos pero si en algunos casos como el acto de abortar o el derecho al voto electoral. Países como Austria, Brasil y algunos cantones suizos han rebajado la mayoría de edad de los 18 a los 16 años para poder votar a sus representantes en las elecciones, permitiendo así que los resultados de las elecciones sean más representativos de la ciudadanía. En el caso español reducir la edad electoral a 16 años permitiría pasar de aproximadamente 34M personas a 35M, un millón de personas más que supondrían X escaños, según los cálculos pertinentes mediante la aplicación de Ley D’Hondt.
La actual ley del aborto y el supuesto de rebajar a 16 años la edad mínima en la que las mujeres pueden decidir sobre abortar o no hacerlo sin el consentimiento previo de sus padres, ha traído a colación el debate sobre si rebajar o no la mayoría de edad a los 16 años, con las consecuencias legales y morales que ello supondría. Rebajar la mayoría de edad plantea problemas morales difícilmente superables por una parte de la sociedad, educada bajo premisas morales de carácter religioso y donde la figura paterna/materna ejerce un poder omnipresente en las decisiones de los menores mientras no cumplen los 18 años, anteriormente los 21 y rebajado en el Real Decreto de 16 de noviembre de 1978, quién no ha oído alguna vez la frase: “eres menor de edad y esta es mi casa”. El modelo patriarcal anula ciertas libertades que la ley permite pero que nuestro modelo social rechaza.
La rebaja de la mayoría de edad a los 16 años, obligaría a replantearnos el modelo social actual, obligaría a formar conciencias de mayor responsabilidad e incrementaría el nivel de preocupación paterno/materno en la formación de los menores antes de llegar a la edad adulta. Es verdad que provocaría cambios sociales en una pequeña parte de la sociedad pero serían mínimos respecto al avance social que nos permitiría incorporar a ese nuevo millón de personas a actos tan cotidianos como el derecho al voto o el poder gestionar sus propios ingresos ganados con el trabajo que desarrollan, nos evitaría la contradicción de considerar mayores a ese grupo social durante gran parte del día y menores cuando llegan a casa, ser autónomos en muchos aspectos de la vida y dependientes en otros, en resumen nos permitiría igualar responsabilidades.
Planteemos un ejemplo con dos visiones según la situación actual y según la situación de la rebaja de edad legal:
Situación actual: un chico de 16 años, trabaja 40 horas a la semana en una tienda, tiene mujer y dos hijos. Todos juntos viven en casa de los padres de él, porque él no puede comprar una casa con el dinero que gana ya que lo administran los padres. Se producen unas elecciones generales y ni él ni su mujer pueden votar
porque los dos son menores, no pueden decidir sobre quién les gobierna, aunque ese gobierno legisle su jornada laboral, su situación personal, la de sus hijos, etc. Va a comprar un coche para ir a trabajar y hacer el reparto de la tienda donde trabaja y no puede porque no tiene 18 años, no puede conducir coches, tiene que comprar una moto y para que se la vendan debe ir su padre a firmar porque él es menor, el pago lo hace el padre porque él no puede gestionar su propio dinero a pesar de tener una cuenta corriente que será mancomunada con el padre ya que él es menor. En un determinado momento del año siguiente, la mujer se queda embarazada y deciden abortar, con la ley actual ella no lo puede hacer sin el consentimiento paterno.
Situación nueva: la pareja puede vivir en su propia casa, puede comprar ese coche necesario para trabajar, puede gestionar su propio dinero, podrá votar en las elecciones y podrá tomar todas las decisiones pertinentes respecto a su familia y a vida sin la necesidad del consentimiento paterno.
A este planteamiento se enfrentan aquellos que plantean la rebaja de la edad legal como una solución para una minoría de la sociedad y no como algo necesario para la generalidad de la población. Muchas veces el legislador está legislando para proteger a esa minoría que está fuera de la generalidad y encuentra el desamparo bajo las leyes actuales.



17:20












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2 comentarios:
Nuevatribuna.es publica un artículo al respecto: http://www.nuevatribuna.es/noticia.asp?ref=10135
con algunas reflexiones sobre el embarazo y la edad legal.
La minoría de edad en mi opinión es una protección beneficiosa del Estado frente al menor de edad o el menor emancipado.
Sinceramente, no veo a un menor emancipado lo suficientemente maduro ni con una visión de su futuro lo suficientemente clara como para realizar las pocas cosas que le prohíbe el ordenamiento jurídico por ejemplo:
- Enajenar, gravar bienes inmuebles, hipotecarse, etc...: te imaginas a un chavalín de 16 años hipotecado hasta los 40 y a merced de los tiburones de las inmobiliarias?
Sin embargo estoy completamente de acuerdo con el derecho al aborto de los menores de edad y pienso que requiere mil veces más madurez la decisión de tener un hijo que la de abortar.
Un saludo y felicidades por el blog.
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