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viernes, 17 de febrero de 2012

ENTREVISTA A JOSÉ ANTONIO GRIÑÁN MARTÍNEZ, PRESIDENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA



"Mi futuro no importa, solo importa el de Andalucía"
por María Vázquez (@marvazquezlorca) 17/02/2012


Pocas veces tiene una periodista, especializada en comunicación política, la oportunidad de entrevistar a un presidente de un gobierno autónomo y percibir de primera mano sus inquietudes o pareceres. José Antonio Griñán Martínez, ha concedido una entrevista a Blogsdepolítica.com para hablar de sus retos como presidente andaluz y también como presidente del PSOE, que no son pocos. Retos llenos de “compromiso y responsabilidad”.

A las puertas de una campaña electoral que se espera más que intensa en Andalucía, José Antonio Griñán, pide que el 25 de marzo los andaluces y andaluzas confíen en su gestión y sepan valorarlo como presidente.

Un presidente que transmite optimismo a pesar de las encuestas que dan como ganador a su rival, Javier Arenas. De su futuro no habla. Sólo le interesa el presente, dice “lleno de retos” y con Andalucía como objetivo. Sobre el 38º Congreso del PSOE habla de “prioridades” tras su celebración haciendo especial hincapié en que él no apoyó en ningún momento a un candidato u a otro que optaban a la Secretaria General de su partido. También, resalta la idea de un “proyecto socialista” y hace un repaso de la actuación de su gobierno en Andalucía con la crisis como marco, aportando datos sobre empleo y innovación en Andalucía.
Una entrevista que se hace más que interesante en estos momentos en los que ni su partido ni su gobierno parecen tener cura de cara el 25M. Por ello, José Antonio Griñán hace tiempo que se dio cuenta de que las actitudes son claves en todo proceso electoral y el rearmamiento del partido, una idea que se repite durante esta entrevista. Gracias y buena suerte, Presidente.


P.¿Cómo se encuentra tras haber sido elegido presidente del Partido Socialista Obrero Español?

R.Con más compromiso y responsabilidad. Más comprometido en la defensa de la socialdemocracia, tan necesaria en estos tiempos en los que el neoliberalismo campa a sus anchas por la debilitada Europa del bienestar social. Y más responsable por presidir un partido que tiene la obligación de ofrecer a los
ciudadanos una alternativa política, económica y social, donde los mercados no sean los que dirigen y condicionan el futuro de la ciudadanía.
Soy plenamente consciente, además, de la importante herencia que recibo de manos de mi predecesor, Manuel Chaves, y del histórico Ramón Rubial. Y en este sentido me siento profundamente agradecido por la confianza que el PSOE, con su secretario general a la cabeza, ha depositado en mí.
En definitiva, y tal y como dije en el Congreso, con las pilas cargadas de energía positiva para iniciar la reconquista socialista desde Covadonga a Tarifa.

P. ¿Cómo definiría o cuál sería su conclusión tras haber asistido y haber presidido el 38º Congreso de su partido?

R. La principal conclusión es que el PSOE es un partido vivo y capaz. Vivo, porque hemos asistido a un ejercicio de democracia interna y de transparencia único en el panorama político español. Y capaz, porque hemos sido capaces de aprender de los errores -propios y ajenos-, capaces de rearmarnos ideológicamente y capaces de construir un nuevo proyecto de presente y de futuro para el socialismo español. Tenemos un liderazgo sólido, solvente, el de Alfredo Pérez Rubalcaba, dispuesto a trabajar sin descanso para que España salga de la crisis en las mejores condiciones posibles, y no a cualquier precio.
Hemos tomado nota y sabemos lo que tenemos que hacer. No existen recetas mágicas, pero sí un modelo progresista, de izquierdas, que apuesta por un modelo económico competitivo y sostenible, basado en la innovación y el conocimiento y no en salarios bajos y despidos gratuitos. Un modelo construido sobre la igualdad de oportunidades que garantizan la educación y la sanidad públicas. Un modelo cuyo eje central son las personas, por encima de la frialdad de las cifras macroeconómicas.


P- ¿Cómo de necesario veía o sentía usted que era elegir a un nuevo líder o secretario general del partido tras la derrota electoral de noviembre?

R. En mi opinión, era urgente para cerrar el periodo de interinidad tras la salida de Rodríguez Zapatero. El PSOE necesitaba una referencia clara que cohesionara al partido y lo rearmara para lo que se avecina. Y lo que se avecina es, ni más ni menos, que elecciones en Andalucía y en Asturias.

P. Efectivamente, ¿siente que se ha producido un cambio, en cuanto a equipos de trabajo, objetivos y demás aspectos internos del aparato del partido, tras la celebración del 38º Congreso?

R. Un cambio desde la experiencia, aprovechando los 130 años de historia de servicio público del PSOE. Hay un nuevo secretario general, una nueva Ejecutiva Federal, y ese cambio irá progresivamente impregnando todos los órganos territoriales del partido. Pronto se celebrará una Conferencia Política que definirá un nueva hoja de ruta de presente y de futuro.
En definitiva, en el 38 Congreso comenzó un nuevo tiempo para el PSOE, en el que tenemos que abrirnos más a la ciudadanía y, paralelamente, articular una oposición útil, pero firme, al Gobierno de España. Una oposición muy necesaria en estos momentos en los que el PP está acometiendo reformas que están suponiendo retrocesos históricos en derechos sociales y laborales.

P. ¿Cuáles son los objetivos del PSOE a partir de este momento?

R. Los objetivos estaban y están claros: la prioridad, ganar en Andalucía y en Asturias. En Andalucía, en concreto, el objetivo que nos hemos marcado es revalidar una vez más la confianza mayoritaria de los andaluces y andaluzas en el proyecto socialista.
El Gobierno andaluz ha marcado la diferencia en su respuesta a la crisis. En Andalucía se está facilitando la creación de empleo, se apoya a pymes y emprendedores, sin dar ni un paso atrás en sanidad o educación y con un endeudamiento menor a la media del conjunto de las comunidades. Espero y confío en que los andaluces sepan valorarlo el 25M.
Ya a escala nacional, el objetivo es rearmarnos ideológicamente, reencantarnos de ser socialistas y sentirnos orgullosos de pertenecer a este partido y contagiárselo a la ciudadanía. Y con respecto al Gobierno, plantear una oposición leal, útil y razonada, defendiendo nuestro modelo de progreso, no de retroceso, que es el que nos están imponiendo.

P. Centrándonos en su responsabilidad como presidente del Gobierno de  ¿cuál es el balance que hace, no sólo político, sino social o económico, al frente de la Junta de Andalucía?

R. Esta ha sido, sin duda, una legislatura muy difícil, marcada por la lucha contra la crisis, que en Andalucía emprendimos antes que en ninguna otra comunidad y con más planes y recursos que nadie. Desde principios de 2008, cuando la crisis comenzaba a dar sus primeros pasos, el Gobierno andaluz ha invertido 14.000 millones de euros, el 9% de nuestro PIB, en paliar sus negativos efectos en empresas, trabajadores y familias. Gracias a esta potente inversión se han creado o mantenido 200.000 puestos de trabajo y se han ayudado a más de 30.000 empresas y a más de 2 millones de personas.
Han sido cuatro años de intensa crisis, que ha tenido una durísimas consecuencias en el empleo, y en las expectativas vitales de muchísimas personas, en Europa, en España y en Andalucía. Ante este complicado panorama, Andalucía ha trabajado por dar una respuesta social a la crisis más justa, más equitativa. Hemos incentivado la actividad empresarial, hemos facilitado la creación de empleo, hemos ajustado nuestro presupuesto y cumplido con la reducción de la deuda pública. Pero todo ello sin dejar a nadie en la cuneta, sin renunciar a los derechos sociales que con tanto esfuerzo hemos ido construyendo en los últimos 30 años.
Conscientes de que tan importante es salir pronto de la crisis como hacerlo en las mejores condiciones, el Gobierno andaluz está apostando por un nuevo modelo económico, competitivo y sostenible, que no aspira a competir por salarios bajos o largas jornadas de trabajo, como señala la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Rajoy, sino en innovación y en calidad. Esa es la apuesta de futuro más importante que ha hecho el Gobierno andaluz durante esta legislatura.


P. Son sus primeras elecciones al Gobierno andaluz en primera línea de batalla. ¿Cómo las encara?, ¿qué espera?

R. Las encaro desde el convencimiento de que podemos ganar las elecciones. Lo he dicho antes, espero y confío que los andaluces valoren el ingente esfuerzo que el Gobierno andaluz ha desarrollado en estos duros años de crisis por apoyar sus iniciativas empresariales, por alentar sus ideas de negocio, por mantener, en definitiva, su nivel de bienestar.
Espero y confío en que los andaluces y andaluzas sepan diferenciar entre un modelo de progreso, de avance, como el que representa el PSOE, frente al modelo de retroceso social del Partido Popular.
Andalucía tiene en sus manos evitar el retroceso histórico que representa el PP, esa marcha atrás social, económica y laboral que se vislumbra ya con claridad en las primeras medidas del Gobierno de Rajoy.

P. Los medios y la oposición hablan de que usted ha dado su apoyo a Carme Chacón durante el Congreso. ¿Cree que este hecho le va a hacer perder votos el próximo 25 de marzo?

R. En ningún momento nadie me ha oído decir que yo apoyaba a uno u otro candidato. Desde el minuto uno defendí que practicaría una neutralidad activa, y he sido consecuente. Neutralidad porque no me he posicionado de ningún lado; y activa, porque denunciaría, como así he hecho, cualquier presión o maniobra por parte de los partidarios de ambos candidatos que rebasase el juego limpio. Dicho esto, en mi Gobierno ha habido compañeros y compañeras que se han manifestado por Alfredo, como los ha habido proclives a Chacón. Pero una vez hecho el recuento de votos en el Congreso, todos y todas sin excepción nos hemos puesto a trabajar para nuestro secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y Alfredo ha dicho por activa y por pasiva que su máxima prioridad pasa por ganar en Andalucía. Por lo tanto, contamos con el apoyo total del PSOE con vistas al 25 de marzo. Andalucía sigue siendo el corazón del PSOE y ese corazón late hoy con fuerza.

P. Algunas fuentes afirman que si usted pierde el poder de la Junta, abandonará la política. ¿Tiene pensado esa opción?

R. Créame cuando le digo que tengo centrados mis cinco sentidos en gobernar Andalucía, en resolver sus problemas, y en volver a contar con la confianza mayoritaria de los andaluces el próximo 25 de marzo. Lo único que me preocupa, y ocupa, es el presente y el futuro de los andaluces y andaluzas, el poder contener la sangría del paro, que fluya el crédito, que Europa defienda el euro frente a los mercados internacionales y, en suma, que salgamos de la crisis en las mejores condiciones posibles.
Y, créame, estamos en el buen camino. En Andalucía estamos gobernando a futuro, con fe en que Andalucía, que está capitalizada en lo humano y en lo tecnológico como nunca, despuntará en cuanto esta tempestad sea historia.
Andalucía no se merece el retrocambio que propugna el PP de Javier Arenas, un retroceso en toda regla en materia social, laboral y económica, con la crisis como coartada. No todo vale por salir de la crisis.
Hay otro modelo, hay otra salida a la crisis, y ésta es por la izquierda. Hay una salida capaz de compatibilizar el impulso económico y los servicios públicos fundamentales como la sanidad o la educación. Hay otro modelo económico de luces largas capaz de crear empleo sostenible y de calidad aprovechando la magnífica formación de nuestros jóvenes y su espíritu emprendedor. Ésa es nuestra apuesta y vamos a demostrar que es real y posible.
Con retos como éstos, ¿cómo puedo siquiera pensar en mi futuro personal? Mi futuro no importa, solo importa el de Andalucía.

martes, 17 de enero de 2012

“¡Gracias a vosotros!”

A los políticos se les llena la boca hablando de medidas
por Esteban Martín (@EmartinP) 17/1/12

El presidente del PP de Andalucía, Javier Arenas, estuvo este pasado domingo en Málaga. Allí movilizó a sus votantes con vistas a las próximas elecciones autonómicas del 25 de marzo. Durante su intervención, Arenas anunció diferentes medidas que pondrá en marcha si gana las elecciones. Se comprometió, entre otras medidas, a realizar una reforma del sistema financiero, a establecer un calendario de pago a proveedores, a incentivar la contratación de jóvenes con deducciones fiscales y bonificaciones y a negociar con sindicatos y patronal para fomentar el empleo.

Quiero aportar algunos datos antes de continuar escribiendo: el 19 de marzo de 2010 el Gobierno de Zapatero y su Consejo de Ministros celebrado en Sevilla aprobaron impulsar la actividad económica andaluza inundando el sur de España de ayudas públicas y subvenciones destinadas a diferentes fines: en primer lugar, el Gobierno firmó un convenio con la Junta por 10 millones de euros para financiar cualquier proyecto empresarial viable en Andalucía. Se puso en marcha el proyecto Andalucía Sostenible con el objetivo de facilitar la creación de más empresas y crear un tejido productivo andaluz. A esto hay que sumar los 30 millones de euros para financiar proyectos empresariales de PYMES andaluzas y el acuerdo entre el Gobierno andaluz y el Instituto Oficial de Crédito (ICO) para reforzar la financiación de las PYMES. Además, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Junta acordaron una colaboración, por importe de 200 millones, para actuaciones de fomento de la innovación, a realizar entre los años 2010 y 2013.

Como colofón, Andalucía captó en agosto de 2010 más de 164 millones de euros del Fondo Tecnológico de la Unión Europea para proyectos empresariales. Tal avalancha de cifras colocó a Andalucía, con 7.546 nuevas empresas en el primer semestre de 2011, en tercera posición detrás de Madrid (9.892) y Cataluña (8.689).  A pesar de todo esto, Andalucía ha pasado de una tasa de paro del 13,99% en 2007 al 30,93% en el III trimestre de 2011 ¿Puede alguien explicármelo?

La solución puede ser la siguiente: toda aquel andaluz que se ha quedado parado, viendo que no hay manera de reincorporarse al mercado de trabajo en otra empresa, opta por invertir lo poco que tiene en una frutería, una tienda de chuches o de servicios informáticos. Sí, se crean empresas, pero en las que trabaja el autónomo y, como mucho, su pareja si también está en paro. Sí, se crean empresas, pero no se crean puestos de trabajo, y mucho menos, la red empresarial a la que aspiran.

A los políticos se les llena la boca hablando de medidas. Arenas no fue menos, y también habló de medidas, pero “medidas” es lo que llevan los socialistas planteando y aplicando durante sus 30 años de gobierno en Andalucía. Y a la vista está que no han dedicado todas sus fuerzas en buenas obras. El PP solo puede marcar la diferencia hablando de gestión y objetivos. Lo que necesita el sur es gestión eficaz: hacer una auditoría, conocer el debe y el haber, y crear el marco de medidas mirando a los empresarios, que son los que dan empleo. Don Javier y su equipo, en caso de que consigan asaltar el cortijo, deben alejarse de toda ilusión totalitaria sobre el empleo: no son los políticos ni el Estado los que crean empleo, solo crean el marco legislativo adecuado.

No estamos ya, gracias a Dios, en un Estado providencialista sino en un Estado del esfuerzo. Muy lejos quedan aquellos tiempos en que el caudillo, con su atiplada e impasible voz, enumeraba desde el balcón de la Plaza de Oriente los beneficios que había logrado para los españoles. Y la masa coreaba entusiasta: “¡gracias a ti!”, y Franco contestaba “¡gracias a vosotros!”. Tenía razón Franco y no las masas que le aclamaban: fueron los españoles de entonces los que inventaron su trabajo.

domingo, 15 de enero de 2012

Elecciones Andaluzas: El duelo final

El manejo de los tiempos
por María Vázquez (@marvazquezlorca) 15/01/2012

Foto:  José Antonio Griñan
Diario de Sevilla del año 2010 
La primera cita electoral después de las elecciones generales del 20N va a desarrollarse en Andalucía. Será el 25 de marzo y en ellas el manejo de los tiempos va a ser una variable más que relevante ya que las elecciones andaluzas suponen el duelo final del PSOE frente al PP. Los resultados dirán si el hundimiento del PSOE se confirma también en su región insignia, o si hay una recuperación de este partido después de la catástrofe electoral de noviembre.

Revisando los antecedentes de la cita electoral, esta será la primera vez en 22 años que las elecciones al Parlamento andaluz se celebren sin el paraguas de una convocatoria general. Solo en dos ocasiones, los andaluces han celebrado un debate electoral sin interferencias de otros comicios: en 1982, las primeras autonómicas, y en 1990. En el resto de las ocasiones se han hecho coincidir con las europeas o con la renovación de las Cortes.

El manejo de los tiempos: la variable más relevante de una estrategia electoral


Cuando el anterior Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió adelantar las elecciones generales, previstas para el año 2012, al 20 de noviembre de 2011, se planteó una disyuntiva para las elecciones en la comunidad autónoma de Andalucía, gobernada por el PSOE. Partiendo de la premisa de que las elecciones del 20N iban a ser pésimas para el partido de gobierno, ¿era conveniente hacerlas coincidir en esa misma fecha, sabiendo que lo harían en un clima de opinión pública extremadamente negativo?. O ¿las dejarían para la fecha original, arriesgando sufrir un efecto negativo adicional de arrastre, previsiblemente muy poderoso, por la inevitable victoria del PP?. La respuesta, ya la saben. Competir después de una victoria aplastante del adversario, es más difícil que competir antes de que esa victoria se haya verificado. Eso es evidente. Existen, sin embargo, varias lógicas acumuladas, y en competencia entre sí, a la hora de tratar de anticipar los resultados de una elección.

Después de las elecciones del 20N, la bomba de 5 millones de parados se encuentra en las manos de Mariano Rajoy y del PP por lo que la distancia entre el 20 de noviembre de 2011 y el 25 de marzo de 2012, es corta. Corta para que el nuevo gobierno muestre buenos resultados. Es corta también para que el PSOE, ahora desde la oposición, utilice los descontentos que puedan surgir por una frustración de expectativas.

En cualquier caso lo que es evidente, es que para el PSOE de Andalucía no va a ser fácil soportar la presión incontenible de la culpabilización por la crisis que tuvo el PSOE nacional en la campaña del 20N. En el 20N los candidatos no tuvieron prácticamente ninguna incidencia en los resultados y en el desarrollo de las campañas, tampoco.

Lo que está claro es que en la campaña de las autonómicas andaluzas va a importar mucho lo que digan y hagan los candidatos, pero va a importar más todavía cómo se hagan las campañas. El 20N, el PSOE perdió en Andalucía por nueve puntos. Un cambio importante del clima de campaña puede hacer intervenir un cambio también muy importante, paralelo, de números. ¿Qué cifras específicas? Imposible de saberlo a priori. Sin embargo, un movimiento de diez puntos, que podría hacer ganar al PSOE en Andalucía después de la catástrofe de noviembre, no es para nada imposible, a condición de que la campaña aproveche al máximo las oportunidades de esta elección.

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